Este trabajo es una colaboración con el PUAM (Programa Universitario Amazónico), como parte de los procesos comunitarios en la Panamazonía.
Se inicia este ensayo con un fragmento de la entrevista realizada a Rita Múñoz (Ex-comunicadora de Radio Ucamara, en Nauta, Perú). El cual contiene en esencia, una de las problemáticas más fuertes de la Amazonía y que por ende se ve reflejada en el mundo, en general: “el extractivismo y la destrucción de las culturas (en el sentido más amplio del concepto).”

- Rita: …¿por qué ahora? los médicos, los curanderos, como que no están curando. ¿Por qué ya no es efectiva su curación y por qué se están acabando los curanderos? hay pocos, y, menos mujeres… entonces ella me dijo:
- Curandera: Primero porque estamos en la ciudad, porque generalmente los espíritus del agua salen hacia las casas donde les llaman. Yo estoy muy lejos del rio… la otra razón es que el propio ambiente, el río, el bosque, están siendo contaminados, están siendo envenenados, están siendo envenados, y, los espíritus están sufriendo, por más fuertes que sean, el petróleo es veneno para ellos.
- Rita: Y entonces me dijo:
- Curandera: Cuando yo les convoco, me dicen, los abuelos me contestan que no pueden venir, porque hay como una barrera de un líquido espeso negro corriendo por el río, que eso es lo que les mata, les daña. Entonces ellos se están yendo más lejos. Y ¿A dónde se están yendo? se están yendo hacia Manaos, para salir al mar, pero están buscando refugio.
- Rita: Entonces me dijo ella:
- Curandera: En mis sueños ellos me han llevado, y me han mostrado ellos como están. así estaban recostados, peces enormes, pero tenían las pieles como si se les hubieran quemado, así como quemaduras me dice. Eso es el veneno que está saliendo del río, que viene por todo el río.
- Rita: En ese tiempo había muchos derrames de petróleo, permanentemente se derramaba el petróleo aquí en la cuenca de Saramuro. Entonces me decía:
- Curandera: Entonces se están yendo, y nosotros nos estamos quedando sin fuerza, porque ellos están buscando un lugar donde vivir mejor…

Promovemos la forma de comunicación del pueblo Kukama. Una forma modelo frente a las problemáticas del mundo que estamos viviendo actualmente. Este trabajo es una expresión desde las palabras y la fotografía, que trata de tejer un sentido, a la experiencia vivida en Nauta, Perú y comunidades cercanas: Tupac Amaru II y San Francisco. En el bajo Marañón, pueblo Kukama. ¿Cómo volver a comunicar dentro de mares/laberintos de desinformación que son propuestos por la supuesta/impuesta sociedad de información (“ciudades del mundo”) que vivimos actualmente y que nos ahogan en los sin-sentidos, que provocan una desconexión con el origen, con la vida?
La reflexión es a partir de la experiencia en Nauta, Perú. Afirmando la presencia de los espíritus; la voluntad de los “no humanos”; la vida espiritual y biológica del Río. La cultura es un concepto que se define en sus características dentro de cada pueblo. Absolutamente ningún pueblo puede imponer su paradigma de cultura sobre otro pueblo. La cultura incluye la lengua hablada en un pueblo específico, la espiritualidad, los usos y costumbres, los seres vivos, el territorio, los derechos y obligaciones propios de cada pueblo.
Comunicarse es saberse dentro de un puñado de espirales distendiéndose, donde no hay un principio o fin. Sólo hay que permanecer comunicándose. La comunicación es la forma o manera que tenemos los seres vivos para convivir y llegar a acuerdos que nos permitan coexistir.
Creemos que tenemos la razón desde el punto de vista desde donde nos ubicamos. La epistemología occidental, se ha impuesto como paradigma para todo el mundo. Es natural que pretendamos entender el mundo desde los conceptos adquiridos desde el lugar que nacimos, lo que no es natural es imponer el paradigma epistemológico occidental a las diferentes culturas del Planeta Tierra.
Cuando hablamos de comunicación, sostengo dos maneras de convivir con los distintos pueblos del mundo:
- desde los Siete principios del Congreso Nacional Indígena y el EZLN (Movimientos en México) propuestos desde un enfoque político:
1.- servir y no servirse; 2.- representar y no suplantar; 3.- construir y no destruir; 4.- obedecer y no mandar; 5.- proponer y no imponer; 6.- Convencer y no vencer; 7.- bajar y no subir.
- Desde la propuesta de Radio Ucamara. Sí bien, no es un modelo de comunicación que ha sido creado por la radio, sí logran ellos tener la sensibilidad y claridad de expresar el tipo de comunicación que se da en la cultura Kukama, y la cual, parte de entender a los seres vivos en general desde el concepto de “Categoria de Gentes”: gente árbol, gente río, gente animales, gente montaña, gente planta, gente humano. Colocando a todos y todas en un mismo nivel de importancia y basando la convivencia desde el respeto.

Fluye el Rio Marañón, entre miles de especies de seres vivos, el río nace desde los Andes peruanos y sigue su camino ondulante saludando a las culturas de las riberas, creciendo, descendiendo. Llega un punto donde se conjunta con el Río Ucayali y dan nacimiento al Rio Amazonas, formando una espiral de afluentes de aguas en la intersección. Alrededor de la Amazonía peruana, vive una parte del pueblo Kukama, los cuales en su cosmogonía nacen de la Boa, La Madre Boa, que vive en el Río, la Madre Río. Por tanto, son hijas e hijos del Río. Es una cultura del agua, todo se explica desde el agua, la selva y todos sus habitantes, todos los seres vivos en este espacio/tiempo tienen espíritu y la comunicación, aquí se sostiene desde lo físico y lo espiritual, está íntimamente ligado. Es una comunicación onírica, a través de los sueños, se está en contacto con los espíritus. Ese canal es una de las vías más importantes que tienen para comunicarse.


Es una cultura que entre cada tipo de gente se tiene un gran respeto, con lo propio de una convivencia para la coexistencia mutua. Las personas piden permiso a los espíritus del río, de la tierra, para obtener alimento, medicinas, consejo, recibido a través de los sueños. Solo toman lo que necesitan y devuelven con agradecimiento, cuidando la armonía del espacio, de lo que ahí nace, de lo que ahí muere por ciclo natural.

Las plantas ofrecen alimento, medicina, energía. Cada una tiene un propósito específico, en conjunto con una totalidad. Los animales cada cual proporciona lo necesario para un equilibrio. Viento, agua, tierra y fuego. Los espíritus de todo lo presente, como una espiral, todo está ahí, vive y muere por algo. Fluyendo como el río, una y otra vez, hasta que el ciclo natural fue alterado por un modelo económico devastador, que sostiene su sistema a través de las cuatro ruedas del capitalismo, que desde el análisis geopolítico de los zapatistas se refieren a la explotación; el despojo; el desprecio y la represión, hacia los pueblos originarios del mundo y a las sociedades mayoritarias con sus identidades específicas. Estas ruedas son diseñadas, ejercidas e impuestas por parte de los grandes poderes económicos del mundo.
Sí alguna vez, has estado dentro de un río, un lago, una bahía. Has entendido la inmensidad y la fuerza del agua. El río fluye, siempre combinándose y formándose de partículas de muchas partes del planeta. Siempre se está renovando, en movimiento, generando vida.

La selva llama, extiende sus raíces hacia cada célula de tu ser, te abraza con todo su amor y te comunica las formas de amar y estar en armonía con el entorno. Pertenecemos a la selva, a la montaña, al desierto, a la estepa, pertenecemos a una esfera sagrada llamada Planeta Tierra, que es un ser tan fuerte y que solo clama que volvamos al origen. Seres humanos volvamos al origen, dejemos el egoísmo que nos pudre. Seamos seres de la selva. Volvamos al origen. Conectemos, bailemos, respiremos, amemos, respetemos a nuestra Madre Tierra, que por medio de sus raíces somos las culturas del mundo.

Abramos el significado de las palabras, desdoblemos toda la sabiduría que hay en cada palabra que significan y refieren a los seres vivos en general. Abrir los sentidos al viento, al agua, al fuego y a la tierra. Entendamos al tapir, a la tortuga, a la garza, la sirena, los peces, el halcón, a las plantas, a los árboles. Cuando vemos fluir el agua del rio escuchemos su mensaje, sintamos la brisa del diálogo entre el viento y el agua, brisa tibia que respeta los cálidos rayos del Abuelo Sol, llenos de fotones que transfieren vida en general. Un niño asoma por la puerta de su casa, ve a su papá a los lejos que camina hacia la escuela de la comunidad, mientras su mamá limpia el pescado para la comida, el niño en medio de la selva se sabe parte de esa inmensidad, ahí nació, ahí le toco nacer, ese es su punto de partida en la existencia, quizá esté ahí para siempre, él sabe que los adultos lo protegen, que los espíritus de la selva le cuidan, quizá no lo sabe, pero está protegido. Su tía les platica en los momentos de estar en la mesa para compartir y agradecer los alimentos, les cuenta sobre los seres del río, sobre la importancia de defender el territorio, la lengua natal, la cultura. Justo ahí, en momentos del compartir y el agradecer es donde por medio de la palabra se trasmite el respeto a todos los seres vivos, los espíritus de la selva están presentes en todo momento. Justo ahí se da la comunicación que motiva la cultura y la permanencia, un tipo de comunicación que se cimienta en el respeto, solo eso, un presente vivo, que permanece desde las empatías por coexistir. Yo como extranjero me doy cuenta de ello al escuchar los relatos de varias personas. El respeto por las culturas es no invadir los límites de las formas de convivencia entre los seres vivos de un espacio/tiempo específico.

El pueblo Kukama se comunica a través de los sueños con los espíritus, y desde ahí los seres del río, de la montaña, de la selva: aconsejan, guían, agradecen, reclaman. Se sostiene a un mismo nivel la convivencia y el respeto entre todas las “Categorías de Gentes” hay jerarquías sí, puesto que los abuelos y abuelas son los que guardan la sabiduría de toda la cultura del pueblo Kukama. Personas de otras geografías podríamos no creer en lo que sucede en esa cultura, pero lo que sí no podríamos hacer, es dejar de respetar su cultura. Todos los pueblos del mundo tenemos el derecho a nuestra cultura y la obligación de respetar la de los otros. El respeto como un principio básico para hacer posible el otro mundo que queremos.

El abuelo José Murayari, pescador kukama, cuenta que cuando iba a pescar o a cazar, llevaba su ofrenda de aguardiente y tabaco a los espíritus del árbol y del agua, les pedía amablemente le permitiesen obtener alimento. Les gusta el aguardiente y el tabaco, se lo toman, se lo fuman (comenta Don José, sonriendo). El regresaba con peces y con animales de la tierra también. En los sueños el espíritu del rio se le manifestaba contento por el aguardiente ofrendado y le decía: “tú sí sabes pedir, tu sí sabes ofrendar” – Sonrié Don José.




Es preciso y urgente que la especie de seres vivos que nos hacemos llamar seres humanos, volquemos nuestra existencia al origen, a la raíz. Hay una cantidad incontable de seres vivos que merecen ser respetados. Que tienen y que viven en el mismo lugar (esfera sagrada) que nosotros. Debemos desborrar la creencia de que somos el centro de todo. El antropocentrismo exacerbado nos ha arrebatado la posibilidad de coexistir.
Es volver al origen y dejar atrás todo tipo de egoísmo que nos excluya de la categoría de gentes, donde todo está al mismo nivel de importancia y donde el respeto es la particularidad que nos dará una evolución. Hay seres que no se ven, pero están ahí, en las geografías no contaminadas por la industria es donde pueden pernoctar, donde conviven con todas las especies. Estos seres que no se ven, son los guardianes de los ecosistemas, son los espíritus de las plantas, de los ríos, las montañas, los árboles, los volcanes, los desiertos. La Madre Tierra tiene millones de años organizándose así misma y no se esperaba que el antropocentrismo llegase al punto actual. En qué momento las personas con poder económico y político decidieron que ellos son como dioses que pueden apoderarse de lo que en ningún momento les fue otorgado (extractivismo de empresas privadas y del Estado). No hay nada escrito, ningún documento que hable que este poder le fue otorgado al ser humano. En qué momento nos perdimos en nuestra propia existencia creyendo que somos el centro. Los pueblos originarios del mundo, ellos cuentan aun con la sabiduría que profesa la convivencia en armonía con todos los seres que cohabitamos el planeta.
Las ciudades se convirtieron en espacios consumidores de los productos fruto de las devastaciones, extractivismo en diferentes regiones geográficas del planeta (petróleo; minerales; animales; productos tomados de las plantas; agua y un largo etcétera). Son millones de pantallas receptoras de desinformación alrededor del mundo, al servicio del antropocentrismo y del extractivismo, son millones de personas que reproducen los mensajes de un espejismo de felicidad (laberintos de desinformación), mensajes que permiten que las cuatro ruedas sobre las que se anda este sistema devastador sean reforzados y difundidos sin mesura.
Aprendamos del pueblo Kukama, practiquemos los siete principios, combatamos a las cuatro ruedas feroces del capitalismo. Volvamos a los brazos de nuestra Madre Tierra. Aprendamos a comunicarnos con la selva. La comunicación es vida, lleva un proceso lento, persistente, espiral, de respeto multilateral, atemporal, asíncrono (contrario al tiempo oficial). El reloj oficial entorpece los procesos naturales. Es preciso activar los sentidos para entender la verdadera dimensión del tiempo. La gente Kukama del río habla directo a los ojos, desde el corazón, con sencillez.
¡Volvamos a la Selva!






Escrito por Gonzalo Guevara, comunicólogo.






