El 2 de febrero, se realizó el conversatorio “Vivir y Trabajar con sobriedad: el llamado de Laudato Si’”, organizado junto a la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) y el Programa Universitario Amazónico (PUAM). El espacio reunió a referentes de la Iglesia y de la academia para reflexionar sobre los desafíos éticos, espirituales y sociales que plantea la crisis socioambiental actual.

El panel estuvo conformado por el Cardenal Pedro Barreto SJ, presidente de CEAMA; el Padre Rafael Garrido SJ, presidente de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe (CPAL); y el Padre Carlos Ignacio Man‑Ging SJ, rector de la PUCE. Éste fue moderado por Mauricio López del PUAM. A lo largo del conversatorio, los ponentes coincidieron en que no existen dos crisis separadas —una ambiental y otra social—, sino una sola crisis socioambiental que exige una conversión integral, tal como lo expresa la Encíclica Laudato Si´ como una de sus premisas más sustantivas.

Desde la mirada de la educación superior, el Padre Carlos Ignacio Man‑Ging SJ destacó el papel de la universidad en la formación de personas capaces de discernir y optar por lo esencial. Señaló que la sobriedad no es una renuncia estéril, sino un camino de transparencia y coherencia, que se expresa en procesos sostenidos, una ética de “lo suficiente” y una auténtica mística del cuidado.

Por su parte, el Padre Rafael Garrido subrayó la urgencia de revisar los actuales modelos de producción y consumo. En su intervención, afirmó que la conversión socioambiental comienza por decisiones cotidianas, por la manera en que las personas y las instituciones eligen vivir, consumir y relacionarse, y resaltó la colaboración y el trabajo en red como condiciones indispensables para el cuidado de la casa común.

Desde la experiencia amazónica, el Cardenal Pedro Barreto ofreció una lectura profundamente encarnada del mensaje de Laudato Si’. Recordó que la conversión es a Dios, a los hermanos y a la casa común, y enfatizó que la Amazonía no debe ser vista como un problema, sino como un don para toda la humanidad. En ese contexto, hizo un llamado a aprender de los pueblos originarios, cuya sabiduría propone “vivir simplemente, para que otros simplemente puedan vivir”.

El conversatorio concluyó con una celebración eucarística con elementos de la vida y espiritualidad de los pueblos Amazónicos. Ésta fue presidida por los panelistas y con una invitación clara a pasar del discurso a los procesos, y a asumir la sobriedad como una opción ética y espiritual que permita construir un futuro más justo, solidario y sostenible, especialmente de cara a las próximas generaciones.

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